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miércoles, 30 de junio de 2010

El más difícil todavía de Isabel Pantoja CRONICA DEL ELPERIODICO.COM


El más difícil todavía de Isabel PantojaLa tonadillera se superó a sí misma el pasado domingo en un encendido concierto en el Auditori

Hará mañana exactamente un año, desde las páginas de este mismo diario, uno daba fe de haber presenciado como Isabel Pantoja encaraba en el Auditori un más difícil todavía. En aquel concierto estuvo a la altura de su debut en el Liceu, o de cuando actuó en el Palau con toda una orquesta sinfónica. Parecía imposible superar algo así. Pero el pasado domingo, en ese mismo escenario, pulverizó su propio récord en cuanto a maestría interpretativa y entrega escénica respecta. A las penas puñalás. Por mucho que hoy el viento no sople precisamente a su favor, la Pantoja demostró ser una fuerza de la naturaleza. Capaz de desatar huracanes y convertir la canción en fenómeno sísmico.
Isabel Pantoja, el pasado domingo, en el escenario del Auditori de BCN.
En todo este año se ha prodigado en Barcelona: en diciembre repetía en el Auditori y en febrero estuvo toda una semana en el Coliseum. Aún así, y a pesar del vacacional puente, solo algunas filas del segundo piso quedaron vacías. Como siempre en sus conciertos, y como muy especialmente cuando es Radio TeleTaxi quien organiza el evento, salió entre una torrencial lluvia de piropos. Oles, flashes y flores. Y así durante casi dos horas y tres cuartos. No era el espectáculo biográfico diseñado por José Luis Moreno ni tampoco la presentación de su recién editado disco de mariachis (que prometió para otoño), pero hubo algo de ambos: empezó con esas iniciáticas piezas que hacía lustros no cantaba y adelantó dos de sus nuevas canciones escritas por Juan Gabriel, Como ya no me amas y Tú a mí no me hundes. Hubo despecho para dar y tomar, aunque tras la descorazonadora Desde que vivo con otro, ella recalcó que todas esas letras «están escritas antes de».
BLANCA BATA DE COLA/ El blanco es el luto de las reinas, decía Jean Genet. Y para la elegíaca Capote de grana y oro apareció con inmaculada (y deslumbrante) bata de cola, que en alguno de sus giros sobrevoló literalmente la primera fila. Cantó A tu vera como si de un conjuro se tratara y cerró el bloque de coplas clásicas con el mejor Silencio, cariño mío que uno le recuerda: de puro escalofrío, arte con mayúsculas cincelado gesto a gesto, palabra a palabra.... La orquesta dejó pasó al cuadro flamenco y con rojos volantes cantó por rumbas y bulerías. Ya al final, antes de repetir su consabido «Se me enamora el alma... en Barcelona», dijo: «Siempre, hasta que Dios me lleve p'arriba. Porque p'arriba voy seguro». Aunque más cerca del cielo no ha podido estar.
FOTOS EL PERIODICO.COM Y NOEL MORATO

1 comentario:

malena dijo...

Estoy cansada de repetir siempre ,lo mismo, Anonimo este blog no esta para nombrar de mala manera ni a Isabel Pantoja ni a ninguno de sus fans u admiradores, espero que quede claro de una vez

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