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martes, 7 de noviembre de 2017

CRONICA DEL CONCIERTO DE ISABEL PANTOJA EN EL MIRIBILLA DE BILBAO

Crónica del concierto de Isabel Pantoja en Bilbao "Correo Vasco"
Dos horas y tres cuartos chuleando y pletórica estuvo Isabel Pantoja el sábado noche en Miribilla, escoltada de modo mayúsculo por una sinfónica y el coro de la UPV
Superó todas las expectativas el sábado noche Isabel Pantoja en Miribilla,
Actuó con la Orquesta Sinfónica Hasta Que Se Apague El Sol (los músicos con chaqués) más el Coro de la Universidad del País Vasco (más de 44 voces contamos), una dupla que sonó mucho mejor que los que acompañaron a Ennio Morricone en el Palacio Euskalduna y en el Palacio de los Deportes de Santander hace una década (lo decimos para que entiendan la gran calidad general). Además, la Pantoja impuso su personalidad y carisma sobre la orquesta . Isabel Pantoja se salió de la tabla, sí: cantó durante dos horas y tres cuartos, lloró, se hizo la jefa («súbeme la reverb» pidió un par de veces a sus técnicos de monitores; «los tres cañones a mi persona», ordenó de repente a los cañones de luz quizá para que supiéramos que había tres iluminándola desde el fondo del pabellón), y actuó a menudo chuleando como Raphael: en canciones de diálogos imaginarios, en interpelaciones naturalísimas («oye, oye», «adiós»…), en improvisaciones adecuadas para el recinto, en ese largarse del centro de la escena, pararse, volverse de cara al público y poner cara cómplice de circunstancias, y en desplantes totales.
Su show fue ambicioso, exitoso, aparatoso y excelente por numerosas razones: la orquesta y coros, su voz e interpretación, la mayor parte del repertorio, el montaje con dos pantallas laterales que agrandaban su figura mediante cámaras autónomas, el sonido, la pantalla rectangular del fondo, o la interconexión con el público. Eso era un delirio. Un éxtasis continuo. Podríamos llenar una página con lo que le decían los fans: ole, bravo, guapa, ole las que saben, grande, eres la mejor, repartiendo arte, viva la madre que te parió, te queremos o «esos ojos que tienes, Isabel, me vuelven loca», como le espetó una chica a mi izquierda, en primera fila, una chica que lloró en algún momento, que cantaba estupendamente y que vino desde Cataluña, «pero somos españolas, ¿eh?», aclaró ella sola; la primera vez que habló esta chica fue al salir la folklórica: «Madre mía, qué guapa por Dios, qué emoción». Una señora lanzó: «no te mueras nunca, que luego no tenemos a nadie». A los que ella contestó que seguiría «hasta que me llame el de arriba, ¿vale?». Y a menudo, al acabar las canciones, el gentío coreaba: I-SA-BEL, I-SA-BEL, ISABEL
Con un retraso de un cuarto de hora, necesario para que entrara al pabellón la larguísima cola conducida por un único acceso, arrancó un show de dos horas y tres cuartos en los que María Isabel Pantoja Martín, sevillana de 61 años, vistió tres vestidos (uno negro solemne, otro rojo chillón con flecos más largos que los del guitarrista de rizos de los roqueros Los Labios, el tercero estampado y de faralaes), uno para cada una de las tres partes del ‘chou’, como diría ella: la primera apoteósica desde el arranque, la segunda extraordinaria toda ella, la tercera ya menos excelsa debido al vídeo usado para que se cambiara de atavío, a la parte flamenca con un cuadro masculino y el par de piezas más pachangueras, pero en las que la Pantoja también se impuso. En total sonaron 22 temas, contando un instrumental y agrupando los diversos popurrís. Y la cantante no perdió nunca el chorro vocal, ni siquiera en las dos interrupciones: una porque no se debía de oír por los auriculares que penetraban en sus oídos conjuntados con sus pendientes, y la otra porque el cuadro flamenco no estaba bien sonorizado, y ella soltó: «Esto es el directo, porque hay muchos que no cantan en directo…».
La primera parte, la del vestido negro, la arrancó dramática como Rocío Jurado con ‘Del olvido al no me acuerdo’, de Juan Gabriel, y de vez en cuando echaba el ojo a uno de los cuatro teleprompters con las letras desplegados en la delantera del escenario. Aquí bailó un poco y nos elogió cantando: «En esta bella ciudad y con esta linda gente». Apoyada en el piano se salió de la tabla en la raphaelesca ‘Dímelo’ (qué chillidos), y a la tercera, ‘Buenos días, tristeza’, la apoteosis era incontenible (y la catalana de la primera fila lloraba). En el popurrí abierto con una muy bien realzada ‘Marinero de luces’ la sevillana bufó al micrófono como hizo hace poco el roquero canadiense Daniel Romano, y en el tango ‘Por la señal de la cruz’ («Tú me hiciste ver el infierno sin ser / la culpable de una cruel crucifixión») bailó arremangándose la falda y cantó muy por encima de los arreglos de la sinfónica, que sin embargo se reivindicó con clase jazzística en la siguiente, el bolero filin ‘Como ya no me amas’, de interpretación raphaelesca y exageración mexicana.
De seguido lloró al cantar a su madre en ‘Te pido por favor’, de Juan Gabriel también, una pieza adornada con una voz solista de soprano bel canto. Al acabar esta nos habló: «Deciros que estoy muy feliz de volver a esta maravillosa tierra a la que tanto, tanto quiero. Y lo sabéis. Siempre me he sentido muy querida aquí». No lloreeessss, le chillaban las fans, y una soltó: «No llores, que nos vas a hacer llorar». Y continuó presentando la celebridad: «Esta canción será siempre uno de mis estandartes. Se me fue mi amigo, mi compadre, y lo llevo mal». Ánimo, le chillo un hombre. «Estará al lado de mi marido, de mi padre y de toda la gente buena que se nos va, estará con Dios». Se refería a Juan Gabriel y pidió que encendiéramos las internas de los móviles durante ‘Perdona si te hago llorar’, que la cantó casi toda el público.
De lo mejor del año
Al terminarla, Isabel Pantoja volvió a hablar: presentó al director Carlos Checa, a la orquesta y coros, y avisó «quien lo haya visto que se lo quede en su retina, porque es muy difícil de repetir». Y tanto. Más de cien músicos y cantantes habría en escena, sin contar técnicos, etc. Agradeció a la organización, a su discográfica Universal, a su maquillador, añadió mayestática que «Bilbao es una de las capitales más importantes para Isabel Pantoja», y cerró esta primera parte con la melódica ‘Hasta que se apague el sol’ (en su epílogo río cual raphaelesca loca), un ‘Se me enamora el alma’ apoteósico aunque de cálido ambiente de verbena andaluza, y remató por todo lo alto con otro de los hitos: ‘Hasta que te conocí’, que empezó cantando bajito y fue creciendo raphaelesca hasta el desprecio. Buf, qué nivel, oigan.
La segunda parte, con el vestido rojo de flecos, no descendió de tales alturas excepcionales y lo inaugurórompiendo la pana con el popurrí interruptus y coplista abierto con ‘Trece de mayo’ y rematado con el pasodoble ‘Capote de grana y oro’, donde ella se desgañitó. I-SA-BEL, I-SA-BEL, jaleó el gentío, y prosiguió con el sabor antiguo de ‘La niña y el marinero’, la de «déjame que me dé el aire», que como presentó, «a ver si os acordáis, que lo grabé con 15 años… antes de ayer». Y más listón alto y sabor añejo hubo en el popurrí con ‘Ojos verdes’ y ‘Tengo miedo’, previo a «la primera que grabé», el creciente pasodoble ‘Ten compasión de mí’. Y al poco se tornó exótica en otro popurrí añejo donde destacaron ‘Antonio Vargas Heredia’ y ‘Francisco Alegre’. Con esto acabó la segunda parte y nos dijo antes de hacer mutis: «Vengo ahora, ¿vale? Os quiero. ¡Viva Bilbao!».
La tercera parte no fue tan sublime debido al clip que se puso en pantalla para que se cambiara de ropa y el introito del quinteto flamenco gitano, se supone que jerezano, porque al regresar la tonadillera gritó una vez: «viva Jerez, viva Sevilla, viva Bilbao y viva España entera». Los flamenquitos sirvieron para matar el rato, pero al reaparecer ella subió el listón con la cadenciosa y chuleta a lo Falete ‘Te pareces tanto a mí’. I-SA-BEL, I-SA-BEL, volvió a rugir el pabellón. Se dilató la parte flamenca con un popurrí en el que cupo la sevillana ‘Algo se muere en el alma’ de Los Amigos de Ginés y la devoción cristiana en las pantallas, con mención especial al Cristo del Gran Poder. Y la orquesta y coros se usaron para las dos últimas piezas: ‘El moreno’, una apoteosis latina, pachanguera pero bien llevada, casi Julio Iglesias, y ‘Debo hacerlo / Ay soledad’, donde un cantaor entonó un rap, a falta de Paquirrín, que qué pena que no viniera.
Y se largaron Isabel y los flamencos en plan fin de fiesta. Y qué pena que no hubiera bis con la salve rociera, pero así es la vida. Haciendo cuentas, fue la sexta vez que veo a la Pantoja. Desde la primera fila. Rodeado del club de fans: sevillanas, catalanas, un señor barcelonés con su madre… Y fue de lo mejor del año, no solo por atestiguarlo desde una ubicación privilegiada. Esto lo trae el Ayuntamiento a las fiestas de Bilbao y no cabe un alfiler,

PROXIMOS CONCIERTOS DE ISABEL PANTOJA GRAN CANARIA MIAMI Y PUERTO RICO

ISABEL PANTOJA


ISABEL PANTOJA 
EN CONCIERTO 

Gran Canaria
13 de enero
Gran Canaria Arena

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ISABEL PANTOJA 
EN CONCIERTO 

Miami
11 de febrero de 2018
James L.knight Center

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ISABEL PANTOJA 
EN CONCIERTO 

San Juan de Puerto Rico
18 de febrero de 2018
Coliseo

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lunes, 10 de julio de 2017

Una poderosisima Isabel Pantoja arma la tremolina en su concierto en Murcia

¡Isabel!, ¡Isabel!, ¡Isabel!", era el grito de guerra de los miles de fans deseando ver sobre el escenario a Isabel Pantoja. Por fin, puntual, salió la artista. Guapísima, con un vestido negro y escote en barco con aplicaciones de piedra en la espalda y el pelo recogido en una cola.
El público, llegado desde sitios tan dispares como Miami, París, Argentina o Almería, en pie. Los aplausos y los teléfonos móviles en todo lo alto. Afortunadamente, el cielo abovedado, que diría la alcaldesa Carmena, no estalló en tormenta
Isabel Pantoja estuvo arropada por miles de seguidores. Arrancó, siempre acompañada por la Coral Discantus, con Sigo estando aquí, todo un título reivindicativo para los que aún siguen dudando de su arte tras los años que ha permanecido alejada de los escenarios cumpliendo condena.
Así, fue desgranando uno a uno los temas que componen Hasta que se apague el sol, un disco escrito y producido por Juan Gabriel, fallecido hace casi un año y al que dedicó su recuerdo: "Mi compadre de mi alma. Él está allí (señalando el cielo). Él era muy de la luna y hasta la luna ha querido salir para verlo, ¡y sin una nube!". Y más, Se me olvidó otra vez; Dímelo; Buenos días, tristeza se fueron intercalando con Marinero de luces y Pensando en ti que despertó, de nuevo, los gritos de apoyo "¡arriba, Isabel!" y unos clamorosos "¡guapa, guapa y guapa!" como gritan a las vírgenes sevillanas.
Cualquier canción que entonara era susceptible de interpretación: "Que sepan todos de una vez / que le debo a la vida tantas cosas / y sigo cantando bajito muchas nanas", haciendo el gesto de acunar un bebé en clara referencia a sus nietos y el que está por venir. Su hijo Kiko Rivera anunciaba esta semana su próxima paternidad. La gente rompía a aplaudir como si fueran sus nietos también.
Se notaba que la sevillana se encontraba a gusto. Estuvo cariñosa y cómplice haciendo muchas referencias, reitero, a los pequeños de la casa, "a mi primer nieto Francisco 'chico', a mi Alberto de mi vida, a mi Ana que esta 'sembrá' la 'joía' y al que viene en camino". Volvían los "¡Isabel!, ¡Isabel!" y ella agradecida: "Muchos besitos. Estamos todos juntos. Por fin. Eso es lo principal, que ha dejado de llover, porque yo sé que hay unos angelitos que no me sueltan de la mano". Las lágrimas, que casi le quiebran la voz, llegaron con la canción que dedica a su madre, doña Ana. Y, de nuevo, levantó al auditorio con Perdona si te hago llorar, tanto que una pareja se lanzó, desde unos de los pasillos entre el público, a bailar enamorados como si Isabel estuviera cantando sólo para ellos. Con Se me enamora el alma el público ya estaba rendido a sus pies mientras ella se contoneaba y revoleteaba el bajo del vestido enseñando una pierna a lo Angelina Jolie.
Llegó el momento copla vestida con una bata de cola en rojo coral y azabache adornado el pelo con una peineta. Confirmado: sigue siendo la primera figura de la canción española. Trece de mayo; Mi carcelera; No te mires en el río; Capote de grana y oro; Ojos verdes… Isabel es mucha Isabel. Qué intensidad, con qué fuerza cantaba algunas estrofas. En ocasiones, recordaba a la gran Juana Reina en Como dos barquitos: "Vendrás pidiendo a voces que te perdone más yo no he de fiarme de tu cariño / ni que te vea llorando por los rincones tienes que merecerme / 'farso' cristiano / y pasar el calvario que yo pasé". Isabel se mostraba poderosísima sobre el escenario, con una voz (vozarrón), perfecta y buen estado de forma con esas patadas flamencas que sólo ella sabe dar a la bata de cola

La apoteosis llegó con el flamenco. Tercer cambio de vestido (tres vestidazos). Una bata de cola estampada, flor en el pelo y acompañada por el cuadro flamenco desplegando todo su arte con las Sevillanas de Triana, Algo se muere en el alma, Ese vestío que llevas... Para rematar la faena estuvo hasta graciosa y ocurrente con el público: "Sé que me estáis pidiendo canciones de las de antes. Hay una señora que lleva toda la noche pidiéndome Garlochí". Y llega otro diálogo, "¿no sabéis qué significa garlochí?", aprovechó para explicar que es una palabra en 'caló' que significa corazón. La gente coreaba "ven, espérame, ven junto a mí y te daré mi garlochí, pan tostaíto, migaíto con café". Isabel, feliz, se despide con otra patada a la cola y un "¡sois maravillosos!" seguida de las palmas y las guitarras flamencas, mientras el público la jaleaba totalmente entregado. Isabel Pantoja armó la tremolina y salió por la puerta grande.

domingo, 25 de junio de 2017

Isabel Pantoja profeta en su tierra

Isabel Pantoja cantó de nuevo en Sevilla después de cuatro años, dos de ellos cumpliendo una pena de prisión, y en la ciudad andaluza en la que nació hace casi 61 años fue aclamada durante las tres horas del concierto, en las que desgranó temas de su nuevo disco y clásicos. Fue profeta en su tierra.
Acompañada por una orquesta de 83 músicos dirigida por Carlos Checa, la actual reina de la copla no paró de recibir elogios de un público entregado, en su mayoría femenino y de avanzada edad.
En algunos temas clásicos, la concurrencia cantaba las letras mientras que Pantoja, con un vestido rosa pálido y brillantes, se movía por el escenario y la orquesta hacía el resto. "La vamos a liar", decía la artista antes de esas canciones, y se liaba.
Cantó al amor en varias versiones: desgarrado, optimista, receptivo, infiel. Reiteró su amor por Sevilla, se mostró "feliz" por volver a cantar en su ciudad después de cuatro años y los asistentes le ensalzaban con gritos de "Isabel, Isabel" y otro con gran éxito: "Ay, ay, ay, Pantoja es lo que hay".
Dedicó el tema que da título a su nuevo disco, "Hasta que se apague el sol", a su madre, sus hijos y nietos, algunos presentes en la primera fila del Estadio Olímpico de Sevilla, donde las entradas costaban 220 euros, con el extra del derecho a dos horas de barra libre.
Fue indudable la conexión de la sevillana con el público en una noche cálida, con temperaturas en torno a 30 grados, aunque no se ofrecieron datos de asistentes ni de entradas vendidas.
Bailó cuatro sevillanas, ya vestida de flamenca y acompañada por un cuadro flamenco de Jerez, algunas de ellas con imágenes de la virgen Macarena proyectadas en la pantalla del escenario, ante la que se inclinó devotamente.
Le pedía Pantoja a la audiencia que acompañaran algún tema con los móviles encendidos -versión moderna de los mecheros en los conciertos de hace algunos años-, y el público, entregado, los encendía. En realidad, muchos no los apagaron nunca porque grabaron la actuación al completo.
 Pantoja reapareció el 12 de febrero de este año en Madrid con su nuevo disco, escrito, compuesto y producido por el mexicano Juan Gabriel, fallecido hace casi un año.
Felicitó a todos los juanes por su onomástica, y lo hizo especialmente con Juan Gabriel, "mi compadre", que "nos está viendo desde allí arriba", se mostraba segura Pantoja mientras señalaba el cielo.
Cuando descansó para cambiar el primer vestido por una bata de cola, cantó "Ojos verdes" y otras coplas famosas. Antes había abordado temas clásicos en versión corta y mezclada, y "Marinero de luces" no llegó a provocar el delirio esperado.

Pantoja llenó el escenario, con su nombre escrito con luces encima del coro y que se situó en una de las esquinas del estadio, y desde el primer momento, sus idas y venidas, adornadas de pasos flamencos, levantó al respetable de sus sillas en numerosas ocasiones.
Concluyó su actuación con temas animados y bailones, incluso con un tema rapero, y su último tema fue para la virgen del Rocío.
"Orgullosa de haber nacido aquí", dijo a modo de conclusión la artista.
Tras el concierto de Sevilla, las próximas citas de Pantoja ante el público serán en la plaza de toros de Murcia el 7 de julio, tras lo cual viajará hasta Miami, donde actuará el 13 de octubre y dos días después en San Juan de Puerto Rico. Después regresará a España, con un concierto previsto el 28 de octubre en Bilbao
Crónica el Periodico digital, Manuel Rus





 

viernes, 16 de junio de 2017

Isabel Pantoja concierto en Murcia dia 7 de julio en la plaza de toros

La tonadillera ofrecerá en la Plaza de Toros de Murcia
Isabel Pantoja visitará Murcia el próximo 7 de julio con una orquesta sinfónica y un cuadro flamenco, que juntos sumarán más de 70 músicos en el escenario. El concierto tendrá lugar en la Plaza de Toros de la ciudad.
Ticketmaster, Fnac (CC Nueva Condomina en Murcia), Carrefour (Zaraiche en Murcia) y Halcón Viajes son los puntos de venta en los que a día de hoy pueden ser adquiridas las entradas, con asientos en 'Pista' y tanto 'Grada General', como 'Grada Numerada'. También se pueden adquirir llamando al 902 150 025.

 

lunes, 24 de abril de 2017

sábado, 8 de abril de 2017

Ya están a la venta las entradas para el concierto que la tonadillera ofrecerá en la Plaza de Toros de Murcia

Ya están a la venta las entradas para el concierto que la tonadillera ofrecerá en la Plaza de Toros de Murcia
Isabel Pantoja visitará Murcia el próximo 7 de julio con una orquesta sinfónica y un cuadro flamenco, que juntos sumarán más de 70 músicos en el escenario. El concierto tendrá lugar en la Plaza de Toros de la ciudad.
Ticketmaster, Fnac (CC Nueva Condomina en Murcia), Carrefour (Zaraiche en Murcia) y Halcón Viajes son los puntos de venta en los que a día de hoy pueden ...ser adquiridas las entradas, con asientos en 'Pista' y tanto 'Grada General', como 'Grada Numerada'. También se pueden adquirir llamando al 902 150 025.
La Artista volvió a los escenarios en el Wizink Center de Madrid y Palau Sant Jordi en Barcelona. A continuación, las primeras fechas de la Gira Americana con entradas agotadas en el Festival Viña del Mar (Chile), recibiendo las tres Gaviotas de Honor, Lima (Perú) y Santiago de Chile.
Es el turno de los murcianos para disfrutar de una de las cantantes más famosas de España y Latinoamérica.
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martes, 7 de marzo de 2017

ISABEL PANTOJA LLENA EL MOVISTAR ARENA DE SANTIAGO DE CHILE. CRONICA DEL CONCIERTO


Más flamenca y dramática, Isabel Pantoja volvió a conquistar a su público Luego de su triunfo en el Festival de Viña y un exitoso paso por Lima, la cantante española se presentó anoche ante 10 mil personas en Movistar Arena. Eduardo Miranda El telón cayó sedoso, aterciopelado, y rápidamente se iluminó todo el Movistar Arena, cuyo público rompió en una fuerte ovación. Sobre el escenario y co...n los brazos abiertos, Isabel Pantoja recibió los aplausos erguida, mirando al horizonte.
Así fue el reencuentro. Anoche la sevillana regresó a la escena local para presentarse en Santiago, tras su arrolladora actuación en el Festival de Viña del Mar el pasado 22 de febrero, donde recibió la Gaviota de Platino, el máximo galardón del certamen.
La cita de anoche tuvo más flamenco, más dramatismo y un aire definitivamente festivo. Pantoja comenzó su show a las 21:20 horas. Y tal como en la Quinta, su punto de partida fue "Del olvido al no me acuerdo", para luego seguir con "Se me olvidó otra vez". La tonadillera, que lució un brillante traje de encaje en tonos rosados y grises, bailó sobre el escenario extendiendo su vestido ante el deleite de sus fanáticos.
El público gitano se hizo notar entre las 10 mil personas que anoche llegaron al Movistar Arena. "A mis gitanos los quiero", gritó la artista, y su respuesta llegó con aplausos y gritos.
El show que presenta el disco "Hasta que se apague el sol", compuesto por Juan Gabriel, es también un tributo al fallecido Divo de Juárez. Una buena parte de las palabras que disparó la diva española sobre el escenario estuvieron dedicadas a él. De hecho, cuando llegó el turno de "Así fue", el fervor del público obligó a Pantoja a cantarla inmediatamente por segunda vez.
"Lo mismo que ustedes me entregan es recíproco. Los quiero con toda el alma, mi corazón es de ustedes. Mi voz es de ustedes", dijo antes de confesar que la de ayer era una fecha especial. "Estoy con vosotros y estoy celebrando el cumpleaños de mi marido", reveló, en referencia al fallecido torero Francisco "Paquirri" Rivera, quien nació el 5 de marzo de 1948.
Luego vinieron otros temas, como "Marinero de luces", "Hazme tuya una vez más", "Era mi vida él" y la coreada "Qué voy a hacer contigo". Con una orquesta de 90 músicos chilenos, bajo la dirección del español Carlos Checa, Pantoja estuvo más dramática: ante cada aplauso abrazaba el aire, se llevaba las manos al pecho y secaba sus lágrimas. "Es inevitable. Bueno, hay que seguir".
La primera parte de su recital terminó con otro momento dedicado a Juan Gabriel, la interpretación de "Hasta que te conocí". Tras eso, desapareció brevemente del escenario y regresó con otro atuendo, típico del flamenco español, para interpretar coplas, incluyendo "13 de mayo".
A España Después de su presentación en Chile, Pantoja no tiene otros conciertos masivos agendados hasta junio, donde se presentará en Sevilla.








jueves, 2 de marzo de 2017

Isabel Panoja arrasó y enamoró en el concierto de ayer en el Jockey Club de Lima

Isabel Pantoja, arrasó y enamoro en Lima ante 16.000 personas, despues de mas de 20 años , hizo un repaso por toda su carrera musical incluyendo los temas de su ultimo album "hasta que se apague el sol" , recordando atraves de sus palabras y canciones a su gran amigo Juan Gabriel el divo de toda latinoamerica. Paseó su bata de cola llevando la copla y el flamenco . El Jockey Club de lima lleno hasta la bandera








 

viernes, 24 de febrero de 2017

Viña del Mar otorga a Isabel Pantoja las tres gaviotas , plata oro y platino, un exito sin precedentes



Viña del Mar otorga a Isabel Pantoja las tres gaviotas, plata oro y platino, un exito sin precedentes   


La tonadillera española Isabel Pantoja se reencontró hoy, con su público latinoamericano en la tercera jornada del Festival de la Canción de Viña del Mar con un sentido y triunfal homenaje a su amigo, el cantante Juan Gabriel, que falleció el pasado agosto.
"¡Isabel, Isabel, Isabel!", resonaban tres cuartos de hora antes las 15.000 gargantas que caben en el coliseo de la Ciudad Jardín, en una muestra de que a su audiencia de Latinoamérica, tradicionalmente fiel, no le ha importado que la folclórica pasase algo más de un año y medio en prisión por evadir impuestos.
Y así, armada con esa sonrisa a prueba de bombas que enarbolaba en tiempos mejores, salió al escenario de La Quinta Vergara diez minutos tarde, diva como siempre, pelo azabache recogido, vestido negro y la frente bien alta.
No compareció sola: una orquesta de casi cien personas, récord del festival, acompañó a la cantante en un recital muy largo -más de dos horas- y que arrancó con 'Se me olvidó otra vez', uno de los grandes éxitos del 'divo de Júarez'.
"Muchas gracias, Juan Gabriel, te quiero hasta la eternidad", le confesaba al infinito la tonadillera.
El público, fervoroso hasta el punto de que varias de sus seguidoras iban vestidas de sevillana, respondió al despliegue de la estrella de la copla y no dejó de cantar ninguna de las canciones que la sevillana de 60 años interpretó.
"Soy una mujer de poco hablar, pero sí quiero dar las gracias infinitas por haberme dado la oportunidad de, por primera vez en mi vida, poder pisar La Quinta Vergara. Hoy puedo cantar. Hasta que Dios me lo quite, es lo único que quiero seguir haciendo", se emocionó.
La Pantoja se atreve, coquetea con el vestido, enseña pierna y propone una acertada mezcla en la que combina la emotividad de las canciones con las que recuerda a Juan Gabriel con la alegría con la que canta sus composiciones.
Su arte sigue presente, como demostró cuando repasó los éxitos de una trayectoria adornada con 29 discos con las inmortales 'Marinero de luces', 'Buenos días tristeza' o 'Pasó tu tiempo'.
Pero uno de los momentos más especiales llegó cuando la cantante buscó entre el público a sus hijos, Kiko Rivera e Isabel Pantoja 'Chabelita', para agradecerles que viniesen por sorpresa a Chile para acompañarla en el concierto de hoy y en el del día 5 de marzo en Santiago.
Hasta el reguetonero Maluma, que actúa el viernes y que hasta hoy había visto todos los conciertos sin aparente excitación, se levantó sonriente a aplaudir.
Siguió con piezas míticas como 'Era mi vida él', 'Es preciso volver', 'Hoy quiero confesarme' o 'El moreno' para terminar de hechizar a la audiencia más entregada de estos tres días que lleva el festival.
El esfuerzo de la sevillana se vio recompensado con una Gaviota de Plata, que dedicó al público y a su familia, y con una Gaviota de Oro -máximo galardón del certamen- que recogió muy emocionada y que mordió al más puro estilo Rafa Nadal.
Aún tenía un último trofeo que recoger: el jurado de Viña del Mar le concedió la Gaviota de Platino por su homenaje a Juan Gabriel, un premio único que se entrega sólo en contadísimas ocasiones y que la tonadillera quiso compartir con él.
Seguro que 'el divo de Juárez' se emocionó cuando la cantante pidió a todo el mundo que encendiesen las linternas de sus móviles para cantar al unísono, mágica, vibrante, 'Así fue', en el momento más bonito de la noche.
Y así, entre recuerdos a su adorado Juan Gabriel y los gritos del público de "ídola, ídola" tras interpretar 'Se me enamora el alma', se fue apagando el hasta ahora mejor concierto de la edición 2017 del Festival de Viña del Mar, en el que Isabel Pantoja demostró que una diva, por malos tragos que pase, siempre es una diva